KANSAS CITY SOUTHERN: EXPLOTACIÓN Y DISCRECIONALIDAD




El proceso de privatización del ferrocarril
“Un amigo me dijo un día: A ti te tiene educada la televisión, te gusta mucho el dominó y eso no te va a llevar a ningún lado.  Luego puso en mis manos el libro Regeneración 1910-1914 de Ricardo Flores Magón y cuando llegué a mi casa lo primero que hice fue tirar mi tele a la basura y en su lugar puse mis primeros libros”. Así se expresaba Gustavo Barajas mientras perdía su mirada en el cristal de la mesa en la que conversábamos, parecía agarrar con los puños aquel momento en el que su vida cambió, yo lo miraba imaginando las razones que después lo llevaron a estudiar Derecho mientras trabajaba como conductor de trenes en la empresa extranjera Kansas City Sothern, a la que hoy tiene demandada.
Pocos pueblos como Acámbaro recuerdan con tanta nostalgia cómo era la vida antes de la privatización del ferrocarril. Por el centro de la ciudad todavía deambulan algunos jubilados de la empresa Ferrocarriles Nacionales de México (FNM) que cuentan anécdotas inauditas sobre las apariciones de la Llorona a un lado de las vías. Muchos aseguran que la popularidad que gozaban entre las mujeres era envidiable, y podrían pasar horas haciendo un recuento exhaustivo de las espectaculares chorreadas de las máquinas en los caminos más peligrosos y por supuesto hablan de lo mucho que se respetaba el ser ferrocarrilero en aquellos tiempos. Tan solo en la División Pacífico había antes de 1994 cerca de 5000 trabajadores, cientos de ellos acambarenses que sostenían la actividad económica de la zona, hoy sólo hay espacio para 700 en la misma División que trabajan para Kansas City Southern (KSC) y las otras empresas filiales, lo que explica el sentimiento de abandono que existe en el municipio, porque luego de vivir una época de bonanza ferrocarrilera, Acámbaro jamás pudo recuperarse.
Gustavo Barajas es acambarense, ronda los 40 años y como pocos tiene la experiencia de haber trabajado en el ferrocarril con FNM y después de la privatización con KCS: “cuando empezaron a vender la empresa hicieron un proceso que se llamó retiro voluntario para que no hubiera un estallido social, empezaron ofreciendo buenas cantidades de dinero, y así fueron dividiendo a la familia ferrocarrilera, los que no aceptaban los removían para ir exterminando especialidades. Hubo resistencia, pero poca, porque el sindicato ferrocarrilero fue cooptando a los buenos trabajadores, y a los que tenían más cultura fue a los primeros que hostigaron. Urdieron un plan perfecto, los trabajadores fuimos amenazados, amedrentados, pocos fuimos sobreviviendo a esa etapa, aunado al sindicato charro y represor que teníamos. No supimos detectar en su momento, el personal que quedaba quería trabajar y aceptaba que los contrataran de nuevo sin comprender que íbamos a ser peones de lo que éramos dueños”.
En 1992 Salinas inicia el proceso de venta de Ferrocarriles Nacionales de México, que tiene sus orígenes en Miguel de Lamadrid, gracias a la supresión en la Constitución de la importancia estratégica de los trenes para la economía mexicana, lo que eventualmente permitirá la participación de la inversión extranjera en el transporte ferroviario hasta en un 100 por ciento del capital social. En 1996 se licitó la concesión de la troncal del Ferrocarril del Noreste a favor de la empresa Transportación Ferroviaria Mexicana TFM, ahora Kasas City, por la cantidad de 1400 millones de dólares obteniendo una concesión por 50 años con posibilidad de extender el contrato por 50 años más. Para darnos una idea de su importancia, se estima que el 25 por ciento de mercancías en México se mueven por tren y Kansas posee la ruta terrestre más importante del país transportando el 60 por ciento del tráfico comercial entre las principales ciudades de México y EU.
Con sede en Kansas City, esta transnacional que trabaja en EU, México y Panamá, está dedicada completamente a la renta de sus contendedores para carga aunque curiosamente no trabaja con flete mexicano debido a los altos costos de sus tarifas que ascienden a los 100 mil pesos por vagón, cifra aproximadas debido a la discrecionalidad con la que manejan la información. “De Nuevo Laredo llegan periqueras para los coches y contenedores con piezas automotrices para armar carros en Toluca que después se venden en EU; de Lázaro llega trigo y mercancías chinas con destino a Toluca y al D.F. en noviembre por ejemplo para el buen fin llegan trenes y trenes de productos chinos  de baja calidad para diferentes tiendas extranjeras y nacionales”.
En contraste antes de 1992 el servicio Express, que era un servicio de paquetería y carga en pequeño volumen, transportaba las mercancías de agricultores, comerciantes e industriales mexicanos que daban empleo a más de la mitad de los mexicanos en el país, la inversión era de aproximadamente 35 mil millones de dólares al año. La desaparición de dicho servicio desactivó la economía interna, y muchos se quedaron sin transportación y fracasaron sus empresas, pese a ello se desconoce cuánto en realidad ha aportado al erario público esta empresa porque la información simplemente se esconde a la opinión pública.
EL SAQUEO DE HIERRO
Según datos proporcionados por el Servicio Geológico Mexicano en Michoacán  más de 15% del territorio está concesionado y empresas como Ternium, Arcelor Mittal, Geologix Exploration, Mittal Steel, Endeavour Silver Corp y AHMSA extraen hierro del suelo michoacano cuya producción ocupa el primer lugar a nivel nacional y ha desatado la llamada “fiebre de hierro” en la que se han involucrado grupos del crimen organizado debido a los altos precios de este material.  “A través de Kansas, por su troncal de Lázaro Cárdenas a Nuevo Laredo, están saqueando los minerales de Michoacán, diariamente pasan diez trenes cargados de planchón de hierro, cada carro del tren carga aproximadamente 70 toneladas de mineral y si se multiplica por los 120 carros que componen cada tren es una barbaridad, y el gobierno es cómplice de ese saqueo”, cuenta Gustavo Barajas quien era garrotero de patio en Lázaro Cárdenas en 1990 y tiene en la memoria cómo inició el proceso de privatización de la Siderúrgica en Las Truchas Lázaro Cárdenas que está muy cerca del patio de ferrocarriles, “A los trabajadores del ferrocarril les ordenaban llevar carros para cargarlos con planchones de hierro a la Siderúrgica y por eso me daba cuenta de la represión a los huelguistas, muchos de ellos murieron en su intento de parar la privatización”.


INJUSTICIAS LABORALES
Solidaridad y cultura, la forma de hacerles frente a las transnacionales y los sindicatos charros
 Gustavo Barajas aprendió de dignidad obrera escuchando a los ferrocarrileros de antes, muchos de ellos  vallejistas, izquierdistas o masones, gente que sin haber ido a la escuela fue especializándose en el camino y aprendiendo de luchas laborales en la práctica, por eso sus ojos se llenan de rabia cuando le pregunto de sus prestaciones actuales, “anteriormente con el contrato colectivo de trabajo teníamos nuestros derechos bien definidos con más de 2500 cláusulas, cada una de ellas tiene detrás una historia de luchas que fueron ganadas en 1926 y 27, luego en 1949, y por último con Vallejo en 1958 y 1959;  ahora trabajamos como si no existiera el contrato colectivo que apenas cuenta con 38 cláusulas y 6 transitorios porque el trabajo profesional ferrocarrilero fue mutilado con las contra reformas en contubernio con el sindicato, el gobierno y la empresa extranjera”.
Gustavo era hasta hace pocos meses conductor, lo que significa ser el jefe administrativo de un tren, un cargo de respeto y de mucha responsabilidad. Cuando empezó era el año de 1990, sus primeros pasos los hizo como garrotero de patio cuando la empresa todavía era propiedad nacional. Aquellos tiempos sin duda eran otros, el ferrocarrilero era apreciado por la sociedad, su trabajo era valorado y admirado sobre todo por niños y mujeres, era considerado importante para la comunidad y Gustavo como muchos inició motivado por su abuelo y padre, éste último carpintero en los talleres de Acámbaro. Hace 50 años los niños solían llevar el almuerzo a sus papás a la Casa Redonda y la mayoría se quedaban boquiabiertos con el rugir poderoso de las esplendorosas “prietas” como les decían a las máquinas de vapor. Con esos recuerdos en la memoria no era raro que decidieran seguir los pasos de sus padres, además de que el trabajo era bien remunerado. Hoy parece imposible que ser ferrocarrilero haya dejado de ser tan significativo y en su lugar se vivan historias de corrupción y abuso laboral como si el reloj se hubiera parado en la época del porfiriato, “hoy la empresa fastidia mucho al personal, lo cansa físicamente con horarios extenuantes para que deje el trabajo y no acumule prestaciones, los da de baja y los vuelve a contratar para no acumular antigüedad, y un buen puño se está enfermando de diabetes, hipertensión y otras enfermedades crónicas. Los salarios son bajos teniendo en cuenta la responsabilidad que tenemos, yo ganaba 1200 pesos por viajar en un tren de 2400 metros, pero sobre mí descargaba toda la responsabilidad de lo que le pasara a esa carga”.
A principios de 2014 Gustavo y su maquinista sufrieron un accidente en el que se voltearon 12 unidades cargadas con automóviles que iban con destino a Estados Unidos, la empresa lo despidió a pesar de no tener pruebas de su error por lo que interpuso una acción legal donde reclama su  reinstalación y el respeto a todas sus prestaciones por 17 años de servicio, “pero la ley federal del trabajo está mutilada y en estos casos es poco lo que obtenemos. Los artículos se contra reformaron y retrocedimos en todos nuestros derechos, lo que les beneficia a las transnacionales”.
Y cuando le cuestiono a Gustavo sobre el papel del sindicato ferrocarrilero noto en su cara una expresión de indignación, “el sindicato no defiende, cobra cuotas injustas a los jubilados y hasta cobra un seguro de vida del que nunca he visto mi póliza. El sindicato perdió su espíritu de lucha cuando se fue Vallejo, luego de él ha habido sólo dirigentes charros, nos han utilizado como porros y como alfiles del PRI y del sistema, tienen sometida a la gente de una forma que hace imposible moverse hacia algún lado”.

VÍCTOR FLORES
Durante el último mes del año 2013, la revista Unidad Ferrocarrilera que ostenta orgullosa el emblema del sindicato ferrocarrilero en la parte superior izquierda, presume en su primera plana el otorgamiento de la medalla Ricardo Flores Magón por parte de La Casa del Obrero Mundial a Víctor Flores Morales, actual líder del sindicato ferrocarrilero por “su pensamiento comprometido a favor de la causa del obrero de México”. La revista, cuyo director es el propio Flores Morales, es lo que queda de aquella mítica Ferronales que hoy incluso se exhibe como pieza de museo en algunos lugares como Acámbaro. La biografía de Víctor Flores ha sido extensamente documentada, y hoy se sabe que junto con Carlos Romero Deschamps y Elba Esther Gordillo ha sido uno de los líderes sindicales más poderosos del país, poder que ha adquirido bajo un sello total de opacidad y corrupción. Según datos de sinembargo.mxEl cúmulo de demandas en su contra supera a las de los otros dos con creces: 14 mil, según una fuente de Averiguaciones Previas de la PGR. Víctor Flores Morales está acusado del saqueo del fideicomiso para la jubilación en el proceso de privatización de FNM entre 1995 y 1996, la ficticia venta de casas del Infonavit en Azcapotzalco y Tlalnepantla en 2001, y el fraude a pensionados de Empalme, Sonora en 2006”, además de que de tres años a la fecha no se han cubierto las pólizas del seguro de vida a las familias de los ferrocarrileros fallecidos. Justo por esas razones es que muchos quedaron boquiabiertos cuando recibieron la noticia sobre la condecoración del líder intocado quien desde 1995 no se ha bajado de la silla, “La no reelección de los líderes sindicales es un tema pendiente en la democratización de los sindicatos de nuestro país de la mano con la exigencia de rendición de cuentas debido a los malos manejos de las cuotas y de los bienes adquiridos por el sindicato, sin olvidar el abuso de confianza”, así lo comenta Gustavo Barajas Torres. “El Rey Midas” como muchos le dicen a Flores Morales, participó activamente durante la etapa de privatización de los ferrocarriles a favor de las trasnacionales y desde entonces ha cultivado relaciones estrechas con los líderes de las distintas compañías que operan en nuestro país a las cuales se les cuestiona el beneficio real que aportan al país teniendo en cuenta que evaden impuestos e invaden territorio, hablamos por supuesto de Kansas City, pero también de Ferromex, Ferrosur y Ferrocarril del Itsmo de Tehuantepec y en general de empresas que trabajan con transporte sobre riel. Durante sus tres ciclos como diputado federal afianzó la opacidad al interior del sindicato, fortaleció relaciones con gobernadores, legisladores y líderes obreros que han hecho crecer la oscuridad que reina en el sindicato, pero sobre todo se aseguró de no rendir cuentas sobre el fideicomiso de los jubilados en el país a quienes se contemplaba tener asegurados con sus pagos hasta el año 2033, hoy muchos aseguran que ese fideicomiso se agotó debido al desvío de recursos y ya prevén un panorama de pobreza y enfermedades para estos ex trabadores, la mayoría de más de 60 años.
Al día de hoy Gustavo, quien terminó diabético por una serie de sustos y sobrecarga de trabajo que se llevó en el tren incluido el del accidente que lo llevó a demandar a la empresa KCS, se levanta todos los días con el ánimo de ejercer su profesión de abogado. Trae en las venas las luchas ferrocarrileras, a los vallejistas, la historia de México hecha de injusticas que quisiera no existieran y eso le anima a seguir adelante, porque como decía Ricardo Flores Magón, “Cuando la tierra sea del pobre entonces será libre, porque dejará de ser pobre”.

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